El gasto público provincial viene creciendo sostenidamente

La estrategia de licuar gasto público se va agotando a medida que avanza la estabilización. Consistente con ello, las erogaciones provinciales vienen creciendo desde el año pasado. Un acuerdo de coordinación fiscal entre la Nación y las provincias es la herramienta para evitar que este proceso se agrave.
N° de informe: 1168

El sector público nacional lleva dos años de una estricta disciplina fiscal. De crónicos y altos déficits fiscales se pasó a superávits financieros de 0,3% y 0,2% del PBI, respectivamente, en 2024 y 2025. La situación se mantiene en los dos primeros meses del 2026. La base de esta recomposición de las finanzas públicas naciones fue la fuerte reducción del gasto público real en el 2024 y su mantenimiento en el 2025 y lo que va del 2026.

La situación de las provincias es más difícil de evaluar por las limitaciones y demoras en la difusión de información. Como consecuencia de ello, el Ministerio de Economía todavía no pudo recopilar la información correspondiente al 4º trimestre del 2025. El caso extremo es la provincia de La Pampa donde la indisponibilidad de datos se remonta a todo el 2024 y 2025. Si bien es cierto que en el marco del régimen federal las provincias son autónomas y responsables de las consecuencias de sus decisiones, la transparencia en la difusión de información completa y actualizada sobre las finanzas públicas es un tema de muy alta trascendencia que merece más cuidado y atención.  

Debido a estas limitaciones, las tendencias en el gasto público provincial se pueden trazar considerando la información de los tres primeros trimestres de cada año para 23 provincias. Según la información publicada por el Ministerio de Economía de la Nación y tomando los cambios en los principales componentes del gasto público provincial se observa que:

  • El gasto en personal bajó en el 2024 un -19% y subió en el 2025 un 10%.
  • El gasto previsional bajó en el 2024 un -17% y subió en el 2025 un 14%.
  • La inversión pública bajó en el 2024 un -52% y subió en el 2025 un 38%.

Estos datos muestran que en el 2024 las provincias ajustaron sus cuentas públicas licuando el gasto en un contexto de muy alta inflación, especialmente, en los primeros meses de ese año. Pero a medida que la inflación baja, el proceso se revierte. La tendencia hace presagiar que muchas provincias cerraron el 2025 con déficit y que, de no mediar cambios ordenadores en las cuentas públicas provinciales, el 2026 será de déficits en la mayoría de las provincias. Se trata de un fenómeno con fuertes y riesgosas derivaciones para el desenvolvimiento del programa económico del gobierno nacional.

El antecedente de los últimos años del plan de la convertibilidad enseña que los desequilibrios de las provincias cuando se generalizan y son persistentes impactan en la macroeconomía. De incidencia más inmediata son los obstáculos que esta dinámica negativa en las finanzas públicas provinciales impone sobre la competitividad de la producción nacional. Con una situación fiscal precaria lo más probable es que en lugar de avanzar en la eliminación de Ingresos Brutos, impuesto sobre los Sellos y las tasas a las ventas municipales, la tendencia sea a que estas imposiciones aumenten, agravando los problemas de competitividad. Además, las provincias son responsable de parte importante de la infraestructura para el desenvolvimiento de la producción que, en las actuales condiciones fiscales, difícilmente mejoren.  

La encrucijada que enfrentan las finanzas públicas provinciales y municipales no se resolverá de manera espontánea ni por la vía de la confrontación. Por eso es clave un cambio de estrategia que induzca un profundo ordenamiento de la organización del sector público. Un Acuerdo de Coordinación Fiscal entre la Nación y las Provincias permitiría establecer una distribución más precisa y clara en la distribución de responsabilidades y potestades tributarias. Esto permitirá eliminar solapamientos, tanto de tributos como de gastos, que son la principal fuente de ineficiencias. Los acuerdos deberían incluir también la coordinación para abordar el ordenamiento previsional ya que es un componente del gasto desestabilizante para la Nación y para la mayoría de las provincias. 

Preservar el equilibrio fiscal y aumentar la competitividad son claves para el éxito del programa económico. Pero ello no alcanza con cambios a nivel nacional. Necesariamente hay que involucrar a los tres niveles de gobierno. Esto no se va a lograr con excusas o imputando culpas sino con una inteligente estructuración de políticas públicas coordinadas.

IN 1168

Facebook
WhatsApp
Twitter
LinkedIn

Alta eficacia en la elaboración de informes para revelar información precisa sobre las más diversas áreas de investigación.

¡Suscribite al newsletter!