1 de cada 2 hogares no tiene acceso a cloacas y agua de red |


Informe Nº: 40617/11/2011

1 de cada 2 hogares no tiene acceso a cloacas y agua de red

El acceso a agua potable y cloacas de red pública es una necesidad básica en las sociedades modernas. Sin embargo, salvo en la Ciudad de Buenos Aires, la mayoría de los hogares tienen que proveerse de agua y/o de algún mecanismo para el desecho de los excrementos, ya que no disponen de alguno de estos dos servicios conectados a la red pública. Mientras tanto con los impuestos que pagan todos los habitantes del país se subsidia la tarifa de agua y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires, donde vive la población de más altos ingresos del país.      

Un componente clave dentro de la infraestructura sanitaria en las sociedades modernas se integra por las redes de acceso a agua potable y desagües cloacales conectados a redes públicas con cañerías hacia el interior de las viviendas. Esta es la modalidad más apropiada para evitar riesgos de enfermedades ya que permite disponer de agua potable para el uso familiar y procesar los excrementos de manera menos contaminante. Cuando el sector público no garantiza estos servicios, las familias tienen que apelar a soluciones individuales generalmente más costosas, menos seguras y más contaminantes.

Una de estas soluciones es el agua de pozo o con transporte de cisterna, y el desagüe cloacal con cámara séptica y/o pozo ciego. Situaciones extremas desde el punto de vista de la vulnerabilidad sanitaria y ambiental se dan cuando las familias consumen agua de ríos o fuentes naturales y utilizan excavaciones en la tierra para los desechos orgánicos.

Gracias a la reciente difusión de los resultados del Censo 2010 se puede trazar un panorama actualizado sobre la accesibilidad de las familias argentinas a este tipo de  infraestructura sanitaria básica. Según esta fuente se puede observar que:

  • En el promedio para todo el país, sólo el 51% de los hogares cuenta con servicios de agua potable y cloacas con conexión a la red pública dentro de la casa.
  • Este promedio comprende, en un extremo, a la Ciudad de Buenos Aires donde el 96% de los hogares tiene acceso a este conjunto de infraestructura básica.
  • En el otro extremo, aparece la provincia de Misiones donde sólo el 18% de las viviendas tienen agua y cloacas conectadas a red pública con cañería dentro del hogar.

La información oficial desnuda las carencias de infraestructura que sufre el interior del país. Las situaciones más precarias se dan en las zonas más pobres, especialmente el norte del país. Por ejemplo, en la Provincia de Misiones el 34% de las viviendas no tiene acceso a agua potable de red pública dentro de la vivienda y el 23% entierra los excrementos o directamente no cuenta ni con una letrina. Las carencias se dan hasta en las provincias más ricas, como Córdoba, donde apenas el 37% de la población tiene agua potable y cloaca conectados a la red pública.  

La mortalidad infantil está estrechamente asociada a la falta de agua potable y adecuado procesamiento de los residuos cloacales. El contacto de los niños menores de 1 año con agua y entornos contaminados por desechos orgánicos es uno de los principales factores que genera las enfermedades desencadenantes de la muerte prematura. En buena medida, esto explica que en las provincias del norte argentino las tasas de mortalidad infantil son entre un 50% y un 100% superiores a la de la Ciudad de Buenos Aires.

Los servicios de red pública de agua y cloacas son una típica responsabilidad del Estado. En algunos países, el Estado administra el servicio de manera directa. En otros, a través de concesiones a empresas privadas. Cualquiera sea la modalidad de gestión, el objetivo es que el servicio llegue a todas las familias a niveles de calidad y costos razonables. Para garantizar el acceso universal, las familias de más bajos ingresos son beneficiadas con esquemas de tarifa social.

En la Argentina, el sector público fracasa en garantizar el acceso universal a infraestructura básica de agua potable y cloacas conectadas a red pública, y además potencia las inequidades. La mayoría de la población del interior no dispone de agua y cloacas conectadas a red pública pero paga impuestos que son utilizados por el Estado Nacional para subsidiar a AYSA, la empresa estatal que brinda servicios de agua en Ciudad y Gran Buenos Aires. Los subsidios que recibirá AYSA en el año 2011 se proyectan en $2.700 millones, un 50% más que el año pasado. Mientras los fondos públicos subsidian la tarifa de las familias de más altos ingresos, el resto de los hogares apelan a mecanismos costosos y contaminantes (por ejemplo, cámara séptica con pozo ciego) o caen en la precariedad extrema de no tener agua potable y/o convivir con los excrementos.

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