Récord de exportaciones exige modernizar las instituciones

El excelente desempeño de las exportaciones, particularmente del agro y la energía, aumenta la tensión sobre los sectores menos competitivos. La salida no es una devaluación ni el súper RIGI sino aumentar la competitividad modernizando las instituciones cambiarias, monetarias y tributarias y mejorando la infraestructura.
N° de informe: 1179

En los primeros cinco meses del año la balanza comercial muestra un saldo positivo de niveles históricos. Es el resultado de una reducción en las importaciones y un fuerte crecimiento en las exportaciones. Particularmente importante es que a los dólares que tradicionalmente entran por la cosecha en la primera mitad del año se sumaron las exportaciones de Vaca Muerta. El buen clima en el caso del agro y el RIGI en la energía son dos factores fundamentales que contribuyen a explicar los excelentes resultados.

No menos importante es el efecto positivo que tiene el ajuste fiscal sobre las cuentas externas. Tradicionalmente los excesos de gasto público generaban un aumento de la demanda de bienes y servicios de la población que derivaba en una insostenible expansión de la demanda de divisas. Esto desembocaba en periódicas crisis de balanza de pagos que se trataban de paliar con controles de capitales pero que finalmente forzaban una devaluación. Con menor gasto público y equilibrio fiscal, la balanza de pagos tiende a estar también en equilibrio

La mejora en las cuentas externa es un paso muy auspicioso. Sin embargo, al desagregar la balanza comercial aparecen indicios sobre los desafíos pendientes. En ese sentido, según datos del INDEC para el período enero – mayo del 2026 se observa que:

  • La cantidad de productos primarios exportados aumentó un 32% respecto a igual período del año anterior.
  • La cantidad de combustibles y energía exportados aumentó un 34%.
  • La cantidad de bienes de capital importados cayó un 14% y la cantidad de piezas y accesorios para bienes de capital cayó un 31%.

Estos datos muestran que junto con una fuerte expansión de las exportaciones se viene produciendo una importante caída de las importaciones de bienes de capital y sus repuestos para la producción doméstica. Entre los factores que explican estas dinámicas uno muy importante es que la expansión exportadora genera un ingreso de divisas que abarata el dólar, agravando los problemas de competitividad del resto de los sectores. Resulta paradójico que en una instancia donde apremia aumentar la productividad, las importaciones de bienes de capital registren una tendencia contractiva. 

La buena noticia de que las exportaciones se expanden gracias al equilibrio fiscal y la decisión de explotar los recursos naturales no debe tapar los problemas que subsisten. Bajo estas nuevas condiciones se terminó la holgura en el tipo de cambio haciendo explícito que los déficits institucionales les quitan competitividad a los sectores más tradicionales, como la industria manufacturera. Es sintomático que el boom exportador de los hidrocarburos y próximamente de la minería se produce gracias al RIGI que opera como una “isla” que libera a las empresas de la baja calidad institucional (cepo cambiario, impuestos distorsivos, inseguridad jurídica, imprevisibilidad, etc.). 

La salida del estancamiento para los sectores tradicionales, decisivos en la generación de empleos de calidad, no pasa por la devaluación ni tampoco por el Súper RIGI. Se debe avanzar en reformas que tiendan a brindar las mismas condiciones que el RIGI para toda la economía. Esto es normalizar el sistema cambiario terminando definitivamente con el cepo e institucionalizar el régimen bimonetario y la independencia del Banco Central. También es esencial ordenar el sistema tributario donde el paso más importante es que el IVA absorba Ingresos Brutos y tasas a las ventas municipales. Igual de decisivo es mejorar sustancialmente la infraestructura de transporte y logística para facilitar el comercio interno y externo de las actividades urbanas que no tienen las ventajas competitivas del campo y la energía.

El estancamiento secular de la Argentina se debe a las periódicas crisis de balance de pagos gatillados por sus excesos de gasto público. Por eso es muy importante el fuerte compromiso con el equilibrio fiscal. Ahora queda pendiente avanzar en la normalización del resto de las instituciones económicas para que la producción nacional sea más competitiva.

IN 1179

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