Para que la pobreza baje tiene que mejorar el empleo

La baja de la inflación generó una fuerte reducción de la pobreza. Pero el proceso se agota a medida que se converge hacia la estabilidad de precios. De ahora en más, para seguir bajando la pobreza es imprescindible mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo.
N° de informe: 1193

Luego de una fuerte caída, la incidencia de pobreza subió desde 21% a 24% de los hogares urbanos entre el segundo semestre del 2025 y el primer semestre del 2026. Esto implica que la cantidad de personas en situación de pobreza pasó desde 28% a 32% de la población. Aun considerando esta involución, la situación social sigue siendo claramente mejor a la del primer semestre del 2024, cuando la pobreza afectó al 43% de los hogares y al 53% de la población.

La tasa de pobreza se calcula comparando el valor de la Canasta Básica Total (CBT), también conocida como la línea de pobreza, con el monto de los ingresos familiares totales de cada hogar. La diferencia entre la CBT y los ingresos familiares totales se denomina brecha de pobreza. La brecha mide el porcentaje de la CBT que los ingresos de los hogares no pueden cubrir. Las evidencias muestran que en los períodos de aceleración inflacionaria, el valor de la CBT crece más que los ingresos de los hogares haciendo que más hogares entren a la pobreza. Mientras que en los períodos de desaceleración inflacionaria, los ingresos de los hogares tienden a recuperarse por encima de la CBT reduciendo la pobreza.

Una manera de indagar en los factores que llevaron al aumento de la pobreza en un contexto de relativa estabilidad de precios es analizando el comportamiento de la brecha de pobreza. En este sentido, según los datos del INDEC se observa que:

  • En el 1º semestre del 2024, la brecha de pobreza fue del 43% de la CBT y la tasa de pobreza fue del 53% de la población.
  • En el 2º semestre del 2025, la brecha de pobreza fue del 36% de la CBT y la tasa de pobreza fue del 28% de la población.
  • En el 1º semestre del 2026, la brecha de pobreza se mantuvo en el 36% de la CBT, sin embargo, la tasa de pobreza subió al 32% de la población.

Estos datos muestran cómo en los períodos de aceleración inflacionaria (2024) la brecha de pobreza era alta y la tasa de pobreza también, mientras que en períodos de desaceleración inflacionaria (2025) tanto la brecha de pobreza como la incidencia de la pobreza bajaron. Sin embargo, lo llamativo es que en el 2026 la brecha de pobreza se mantuvo estable pero la tasa de pobreza subió. Esto indica que hay otros factores, que no tienen que ver con las variaciones de precios de la CBT, que llevaron al aumento de la pobreza.

De la misma manera que la suba de la inflación hizo crecer la pobreza, la baja de la pobreza se produjo por la reducción de la inflación. La razón es que para los trabajadores informales en contextos de alta inflación les resulta particularmente difícil actualizar sus ingresos. Pero en escenarios próximos a la estabilidad, este proceso deja de operar y emergen las consecuencias del mal funcionamiento del mercado de trabajo. La masiva destrucción de empleos de calidad redujo los ingresos de manera generalizada y muchos que tenían ingresos cercanos a la línea de pobreza cayeron en la pobreza. En otras palabras, mientras bajó la inflación prevaleció su impacto progresivo, pero con niveles más bajos de inflación se explicitan los impactos regresivos de la baja calidad de los empleos.

Para mejorar la situación social hay que dinamizar el empleo de calidad. Para ello, además de implementar la reforma laboral, es fundamental terminar de normalizar la macroeconomía. El énfasis en el equilibrio en las cuentas públicas permitió terminar con la emisión monetaria espuria y avanzar hacia la estabilidad de precios. Pero no alcanza para generar un proceso de crecimiento sostenido de la producción. El remanente del cepo, las intervenciones indirectas en el mercado cambiario, la dureza monetaria y un entorno donde todavía subsisten condiciones muy adversas para la producción (impuestos distorsivos, precaria infraestructura, malas regulaciones) explican que solo algunos sectores se expandan (energía, minería, agro e intermediación financiera) pero los que más incidencia tienen en el empleo (construcción, industria y servicios) no salen del aletargamiento.

Una de las ventajas de bajar la inflación es que mejora la situación de los trabajadores informales y esto baja la pobreza. Con baja inflación, se explicita que es imprescindible mejorar la calidad de los empleos. Si la estabilidad no se acompaña con recuperación del empleo, no solo que no bajará la pobreza, sino que aumentan los riesgos de que la gente vuelva a apostar electoralmente por el retorno al populismo.

IN 1193

Facebook
WhatsApp
Twitter
LinkedIn

Alta eficacia en la elaboración de informes para revelar información precisa sobre las más diversas áreas de investigación.

¡Suscribite al newsletter!