Cambiar la lógica de los copagos para recuperar al médico de cartilla

Un secreto a voces es que las cartillas están funcionando mal porque los médicos están disconformes con sus honorarios. Si hay que poner más plata de bolsillo para mejorar la paga del médico de cartilla que sea de manera criteriosa. Esto implica cambiar la lógica de los copagos.

Jorge Colina. Economista de IDESA.

El consultorio del médico clínico en crisis

Las cartillas de las empresas de la medicina privada están en fuerte tensión. La gente llama y los médicos no tienen turnos, o los tienen para dentro de 30 días, recurren entonces a las guardias y éstas están colapsadas.

La gente está disconforme por las demoras en el acceso a una consulta clínica, los médicos están disconformes por el exceso de demanda de consultas. Los financiadores privados de la salud están disconformes porque el gasto médico no cede. Nadie conforme. Guste o no esta es la realidad. Y a la realidad hay que mirarla con crudeza para cambiarla.

En este sentido, puede servir mirar el Gráfico 1. Allí se presenta el gasto médico mensual per cápita de los financiadores privados de la salud asociados a ADEMP a precios de septiembre del 2025 y la cantidad de consultas por beneficiario año de las entidades.

El dato revelador está en el 2021.  El gasto en consultas por beneficiario venía cayendo desde el 2017. Aunque también venían cayendo las consultas por beneficiario. En el 2020 con la pandemia sucede algo tan raro como la pandemia. Se desploman las consultas porque la gente fue forzada al encierro en sus casas, las consultas de guardias y urgencias se pagan mejor, entonces, sube el gasto en consulta por beneficiario; el cual se puede pagar porque cayó la tasa de consulta por beneficiario.

Cuando en el 2021 se libera a la gente para que vaya al médico, la demanda contenida era importante. Tanto que la tasa de consulta llega a ser en el 2023 mayor que en el 2017, cuando en el 2023 la economía argentina estaba hundida en una profunda crisis, mientras que en el 2017 era tiempo del último “veranito” antes de que se desatara la crisis (que todavía persiste) del 2018. Es claro que la demanda contenida era grande.

Pero el gobierno fue recalcitrante con los controles de precios de la medicina prepaga entre el 2021 y el 2023 lo que produjo un fuerte retraso de precios en los planes de salud privados. Los efectos de los controles de precios estuvieron agravados por una fuerte aceleración inflacionaria que casi termina en hiperinflación. En el 2021 la inflación anual fue de 50%, en el 2022 del 95% y en el 2023 del 211%. Esto hizo que los honorarios del médico de consultorio se deterioren severamente. 

El Gráfico 1 muestra que mientras la demanda de consultas era normal (8 consultas por beneficiario año), el gasto por beneficiario por consultas pasó a ser un 50% inferior a partir del 2021. Esto implica que el honorario médico, a la salida de la pandemia, perdió mucho valor real. A partir del 2021 la tasa de consulta siguió creciendo y el gasto por consulta por beneficiario siguió estancado. Signo de que el honorario médico se deterioraba en términos reales, lo que el común de la gente sintió con turnos que iban a 30 días y guardias colapsadas. El 2023 fue especialmente crítico. Pico de demanda de consultas con honorarios reales por el piso y las guardias con la gente haciendo fila.

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