El análisis de la ejecución del fondo a lo largo de las distintas gestiones muestra diferencias significativas en el grado de utilización. Durante el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner se distribuyó apenas el 7% de los recursos disponibles, mientras que en el gobierno de Alberto Fernández la ejecución alcanzó casi el 90%, impulsada por las necesidades extraordinarias derivadas de la pandemia.
La distribución entre provincias refleja con claridad el carácter discrecional del esquema. Los ATN no siguen los criterios automáticos de la coparticipación federal y presentan fuertes desvíos respecto de lo que hubiera resultado de aplicar reglas objetivas. En distintos gobiernos, esto se tradujo en una mayor asignación a provincias políticamente alineadas con la Nación o relevantes en términos de negociación fiscal.
El repaso por cada gestión permite identificar regularidades. Provincias como Buenos Aires, La Rioja y Santa Cruz aparecen recurrentemente entre las más beneficiadas, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ubica de manera sistemática entre las más relegadas. Otros distritos muestran variaciones según el contexto político y económico de cada período, sin que ello altere la lógica discrecional del fondo.
Durante la gestión de Javier Milei se observa un quiebre respecto del patrón histórico. La provincia de Buenos Aires dejó de ser la principal receptora de ATN y las transferencias hacia provincias tradicionalmente favorecidas fueron prácticamente inexistentes. En este nuevo escenario, los ATN funcionaron como un instrumento de negociación política con gobernadores, en un contexto de recorte de otras transferencias presupuestarias.
En un nuevo Informe Especial de IDESA, elaborado en conjunto con Politikon Chaco, examinamos en detalle el funcionamiento del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional y su utilización a lo largo de las distintas gestiones de gobierno.





