Las condiciones familiares influyen en los aprendizajes, y ambos sectores reciben alumnos de realidades sociales muy diferentes. En Argentina, 6 de cada 10 estudiantes de nivel socioeconómico alto asisten a escuelas privadas, frente a apenas 6 de cada 100 entre los de nivel bajo.
El análisis con datos de PISA 2025 muestra que la ventaja privada en Matemática pasa de 59 a apenas 2 puntos cuando se consideran las condiciones socioeconómicas de los alumnos y de las escuelas. La diferencia deja de ser estadísticamente significativa, en línea con estudios anteriores para Argentina.
Los resultados sugieren que la ventaja de las privadas se explica principalmente por las condiciones sociales de sus alumnos y no necesariamente por una mejor enseñanza. Esto no significa que la gestión escolar sea irrelevante, sino que los mejores puntajes no demuestran que un modelo sea superior.
Esta conclusión invita a moderar las expectativas sobre las propuestas basadas en ampliar la elección de escuela. Que las privadas obtengan mejores resultados con los alumnos que hoy reciben no garantiza que mantendrían esa ventaja si incorporaran más estudiantes vulnerables. El desafío es identificar qué prácticas mejoran los aprendizajes, sin confundir sus efectos con las ventajas sociales de partida.






